Wednesday, April 22, 2015

Comentario de texto "la casa de bernarda Alba"

Federico García Lorca fue un poeta y dramaturgo español, nacido en Fuentevaqueros, el 5 de junio de 1898 y murió fusilado durante  la guerra civil española, el 19 de agosto de 1936 en Viznar. Comenzó a estudiar filosofía y letras, así como derecho, en la universidad de Granada. Formó parte de El Rinconcillo, centro de reunión de los artistas granadinos donde conoce a Manuel de Falla. Entre 1916 y 1917 realiza diversos viajes por España con sus compañeros de estudio, donde conoce a Antonio Machado. A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de su generación y artistas como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó a interesarse por el teatro. Entre sus obras más importantes se encuentran “La casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre”, “Romancero Gitano” y “Yerma”. Entre sus premios o reconocimientos no encontramos ningún premio ya que este fue rechazado por el régimen español existente durante aquella época.
Federico García Lorca  perteneció a la generación del 27, la cual, fue un grupo de escritores que, nacidos en fechas cercanas y movidos por un acontecimiento de su época, se enfrentaban a los mismos problemas y reaccionaban de modo semejante ante ellos.  A este grupo de poetas se le ha llamado la “Generación de la amistad”, debido a que tenían  una clara conciencia de grupo nacida de la amistad y de experiencias comunes. Entre sus participantes encontramos nombres tales como Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.

Esta generación se caracterizó por su tradición y vanguardia, como se puede apreciar en su admiración por el lenguaje poético de Góngora, su intención estética, ya que siempre buscaban la belleza a través de la imagen, buscaban alcanzar la poesía pura, por su temática, ya que sentían  interés por los grandes asuntos del Hombre, como el amor, la muerte, el destino, por su estilo, se preocupaban bastante de la expresión lingüística y de utilizar un lenguaje lleno de lirismo y finalmente por su versificación ,ya que utilizaban estrofas tradicionales y clásicas y el verso libre.


Si analizamos el trabajo de Lorca, este escribió tres obras trágicas, completando la trilogía con "La Casa de Bernarda Alba". Las dos primeras, donde encontramos "Bodas de Sangre" y "Yerma" son catalogadas por el mismo como tragedias, sin embargo la obra a estudiar en este comentario fue señalada sólo como un drama según la visión de Lorca, el cual en ella no introdujo elementos sobrenaturales o fuera de lo común que condicionaran el destino de la obra, como tampoco se introdujeron coros ni danzas que simbolizan "elementos trágicos consistentes"; en cambio, desde otro punto de análisis esta sí puede observarse como una tragedia al establecer que las hijas de Bernarda estaban destinadas a obedecer las órdenes de su madre dado que esta nunca cambiaría su actitud.

Estructura: Diálogo entre los personajes Adela, La Poncia, Martirio y Angustias.
Tema: Rebeldía por parte de Adela ante la imposibilidad de su relación con Pepe el Romano.
Apartado1 (1-15), donde Martirio cuestiona el actuar de Adela, personajes que desean al mismo  hombre.

Apartado2 (16-39), sigue un cuestionamiento, ahora por parte de la Poncia y Adela, lo cual representa la autoridad vs la rebeldía.

Apartado3 (40-46), ingreso de Angustias y cese del conflicto.



Apartado número 1

Este fragmento, que pertenece al acto número dos, comienza con la intervención de Magdalena, la cual con inocencia pregunta a Adela acerca de sus horas de sueño. Luego el diálogo prosigue con la intervención de Martirio, la cual le dirige una pregunta retórica , sabiendo desde ya la respuesta, al tener conocimiento de que esta tenía un romance a escondidas con Pepe el romano, lo cual se destaca con la acotación”(con intención)". Martirio, al insistir acerca del asunto, genera que Adela reaccione desesperadamente, a través de una acotación imperativa, al ir comprendiendo la finalidad de la pregunta de su hermana, respondiendo “¡yo hago con mi cuerpo lo que me parece!” lo cual indica una actitud de rebeldía en contraste con la opresión existente en la casa. Martirio responde cínicamente “¡Sólo es interés por ti!” dado que no representaba interés por su hermana sino celos hacia ella. Adela le responde “Interés o inquisición” haciendo referencia a si realmente se preocupaba de ella o si en verdad la estaba juzgando. Este juicio va de la mano con cómo la sociedad observa el actuar de Adela, dado que Bernarda sostenía una clara oposición a un  eventual romance de su hija menor con Pepe el Romano al saber cómo reaccionarían los vecinos ante la noticia; y esta visión debía ser compartida por obligación por todos en la casa, por lo que Martirio, si bien desearía estar en el lugar de su hermana menor, respeta las órdenes de su madre por lo que por más que lo anhelara nunca cometería el actuar de su hermana, pero está más que dispuesta a detener a Adela en su pequeña aventura. “¿No estabais cosiendo?” representa un estereotipo de la hembra a principios del siglo XX, tal como se menciona anteriormente en la obra: “Hilo y aguja para las hembras, látigo y mula para el varón”. Adela finaliza su intervención señalando “Quisiera ser invisible, para pasar por las habitaciones…” lo cual siendo una metáfora indica su deseo de que cesen las constantes críticas ante su actuar. Posteriormente a la intervención de la criada, Martirio observa fijamente a Adela, lo cual indica los celos que ella sentía hacia su hermana. Ante esto, Adela responde con metáforas tales como “ojos que son frescos”, con las cuales intenta defenderse del constante juicio que se forma ante ella.

Apartado número 2

Comienza luego de la salida de Martirio, donde empieza el diálogo conflictivo entre Adela y la Poncia. Esta última exclama una paradoja al sentenciar que Martirio era la persona dentro de la familia que más la amaba, cuando en realidad, y hasta el final de la obra, es la que más la odia debido a su secreta relación con Pepe el Romano. La hija menor de Bernarda responde con una negación, dando pruebas de la actual situación con Martirio, con hipérboles tales como “no me deja respirar”, y finaliza con un ideal de rebeldía ante los constantes cuestionamientos hacia su persona, al señalar “Mi cuerpo será de quien yo quiera”. Al comprender la situación la Poncia, con cautela y intención de aclarar el tema, le interroga si en verdad la imagen de Pepe el Romano era la causa de todos este conflicto, y ante ello Adela en primera instancia se ve sorprendida ante el descubrimiento de la Poncia, lo que refleja el miedo que tenía ante el hecho que Bernarda diera cuenta de lo acontecido, sin embargo ante la reiteración de la Poncia, responde con un imperativo “Calla” lo que refleja una señal de autoridad, tal como la ejercía su madre en todo el hogar. En las siguientes líneas la Poncia habla en voz alta, lo que provoca la reacción de Adela ante el miedo (anteriormente mencionado) presente al interior de ella, señalando una vez más un imperativo similar al que replicaba su madre. Sin embargo, al ser la Poncia la persona que debía mostrar ese signo de autoridad, le ordena (imperativo) que no piense en una futura relación con ese hombre. Ante la pregunta de Adela, la cual cuestionaba el conocimiento de la Poncia, esta le responde  “Las viejas vemos a través de las paredes”, lo cual nos indica una hipérbole, ya que exagera , el hecho de que está pendiente de Adela ,además esta respuesta se contrapone  a lo dicho por Adela anteriormente “quisiera ser invisible ,para pasar por las habitaciones…” lo cual nos da entender que no importa la rebeldía y sus deseos de libertad , siempre van a estar pendiente de ella y la estarán criticando y juzgando constantemente. Ante esta situación, Adela, nuevamente mediante un imperativo y a su vez hipérbaton, señala un Hipérbole con el cual expresa su deseo de que la Poncia fuese “ciega” y así su madre no se enterara de la situación con Pepe el Romano. La Poncia responde con la misma figura, con la frase “manos llenas de ojos”, mediante la cual recalca que en estas situaciones es cuando tiene más “ojo” ante cualquier actitud que reprobara Bernarda y continúa intrigándose hasta qué punto quería legar Adela, al saber que una vida junto a Pepe en el corto plazo se veía frustrada por su madre. Ante la negación de Adela, la Poncia compara la actitud de esta como si fuera una infantil y también, le menciona que deje en paz a su hermana Angustias y que se aleje de Pepe el romano, con lo cual esta comienza a llorar, debido a los fuertes sentimientos que siente hacia él. Posteriormente La Poncia menciona un estereotipo de la mujer “adulto –joven” (39 años) donde indica que estas mujeres era estrechas de cintura, viejas y que no resistían al primer parto. Este estereotipo es utilizado por la Poncia para describir a Angustias. Además menciona una hipérbole ya que dice “todos los viudos de esta tierra” para referirse al estereotipo de que todos los viudos se casan con la mujer más joven. Concluye el párrafo con que Adela no debía ir “en contra de la ley de dios”, la cual al fin y al cabo no es una orden divina sino la voluntad de Bernarda para así los vecinos no hablaran mal de su casa. En los siguientes diálogos se reitera el uso de imperativos, donde en la línea 27 además Adela hace uso a la sensación de olor, dado que al sentenciar palabras como “oledora” y “pérfida” dice relación con que siente la imagen de la Poncia persiguiéndola, hasta el punto que la exagera (hipérbole). La Poncia responde con una metáfora en la frase “¡Sombra tuya he de ser!” ya que indica que ella va a estar detrás, o más bien pendiente, de las acciones que realice Adela.
Adela defiende su persona argumentando que en lugar de hacer su día a día normal, esta se involucra en la vida de otras personas, en este caso de Adela, esto debida la insistencia de Bernarda por saber lo que ocurría afuera de los parámetros normales de su hogar (Pepe el Romano es un agente externo a la casa, el hecho de involucrarse con Adela también era deber de la Poncia para llevarle tal información a Bernarda), y es por esto que la Poncia responde con el argumento de que “velaba” por mantener el status de la Casa de Bernarda para que estas no “escupieran en su puerta”, lo que quiere decir que tenían una mala impresión de sus vecinos. Mediante una ironía Adela indica que se está favoreciendo a su hermana en lugar de ella, y ante esto la Poncia declara que esto no es cierto y que su actuar es en defensa de resguardar el honor de la casa, el cual en parte también era suyo, a esto deriva cuando dice “¡No quiero mancharme de vieja!” haciendo alusión a no estropear su posición ante la sociedad (los demás vecinos). Adela al responder hace relación con la rebeldía que sostenía y sentencia que se sobreponía a estos juicios. No de la Poncia, al indicar que era una simple criada y por tanto haría caso omiso a sus instrucciones, sino que se sobrepondría al inevitable (tarde o temprano tendría que enterarse) juicio de ser madre con tal de apaciguar esa necesidad de estar con un hombre, “levantado por piernas y boca” (deseos sexuales). Termina su intervención con la advertencia de que no la detendrían en su actuar, mediante la relación con la dificultad de “agarrar la liebre con las manos”. Mediante una reiteración la Poncia quiere dejar en claro que no es correcto su actuar de romper con las tradiciones, en este caso el velo a su padre, y la amenaza con que esta relación amorosa pueda derivar a las manos de la opinión pública, sin embargo Adela, motivada con sus sentimientos de rebeldía y pasión, señala mediante un hipérbole que no cederá de su actuar, y por más que se evitara “sucedería lo que tendría que suceder”, lo que hace contraste con el final de esta obra trágica, dado que el final de este desde un principio daría luces de que no sería feliz para nadie en la casa. Ante la intervención de la Poncia, Adela responde en primer lugar con una metonimia, dado que cuando se refiere a los “ojos” se refiere a un todo del hombre, y en segundo lugar desea que este hombre tenga esos mismos ojos sólo de ella e incluso de una forma vampiresa al referirse a “beber su sangre lentamente”. Finaliza el apartado número dos con  una orden (Imperativo) por parte de Adela, tal como tantas veces lo realiza su madre durante la obra, al señalar que esta deberá oírla, haciendo un cambio en su actitud en otras épocas ante la Poncia, motivada por los sentimientos señalados anteriormente.

Apartado número 3

En este último apartado comienza con el ingreso de Angustias, la “amada” de Pepe el Romano, la cual no tarda en hacer uso del mismo imperativo que se reitera a lo largo de la obra. La Poncia en el momento que hace referencia al “calor” dice relación con hacer hincapié en las emociones reprimidas por los personajes. Angustias en acto seguido le pregunta a la Poncia si compró su bote de esencias, y esta le responde “el más caro”, lo cual nos indica que la situación económica de Angustias era considerablemente mayor a la de sus hermanas al ser hija del primer matrimonio de Bernarda, lo que pudo generar recelo especialmente de parte de Adela, dado que sumada esta situación su hermana mayor estaba destinada a casarse con Pepe el Romano, siendo en definitiva “mejor en muchos aspectos” en relación a ella. Seguida a la salida de Angustias Adela y la Poncia concluyen sus diálogos con imperativos, tomando la situación como si indirectamente su discusión no habría terminado, por lo que las dos seguían con sus posturas, antes del ingreso de Martirio, Amelia y Magdalena.

Conclusión

En este fragmento de "La Casa de Bernarda Alba" se observa una Adela que comienza a dar luces de su rebeldía ante los juicios de sus cercanos, protagonizando a Martirio y la Poncia, las cuales cuestionan el actuar de esta. Todo esto influenciado por lo que diría Bernarda si se enterara del pequeño romance de su hija con Pepe el Romano, el cual desprestigiaría el honor que ostentaba su casa en el caso que los vecinos (la sociedad) se enteraran de lo acontecido. Podemos señalar que se genera una situación de efectos causados por esta "opresión “ocasionada por la sociedad, la cual critica el actuar de todas las personas, y Bernarda, al verse tan preocupada por el pensar de los demás acerca de su hogar es el reflejo de la sociedad, al reírse de las desgracias de los demás teniendo el pensamiento de que en su casa todo era "perfecto". Sin embargo esta perfección era "estética", los ojos de la sociedad no observaban el ambiente una vez dentro de la casa, tal como Bernarda al no dar cuenta de su actuar frente a sus hijas y criadas. Esta figura de autoridad es tan fuerte que tanto Martirio como la Poncia deben seguir sus órdenes, las que a su vez  replican criticando el actuar de Adela, generando efecto mencionado anteriormente. No obstante ellas actúan frente a su voluntad; Martirio desea profundamente a Pepe pero nunca tendría la posibilidad de estar junto a él al seguir la voluntad de Bernarda, mientras que la Poncia es un "perro" (tal como lo menciona en el primer acto) que debe representar esa figura de autoridad cuando Bernarda no está y así evitar cualquier situación que genere críticas hacia la casa. Toda esta situación se ve contrastada con la actitud rebelde de Adela, que busca acabar con las tradiciones y por lo tanto, lo que piensa que es correcto la sociedad, con lo cual se prohíbe el actuar de la menor de las hermanas.


Bibliografía

- Juan Ignacio Luca de Tena. (1998). La Casa de Bernarda Alba: un drama andaluz. En Herederos de García lorca(p.69-100). Madrid: Ediciones Cátedra.


- Instituto Cervantes. (1991-2005). Federico García Lorca. Bibliografía. 30 de Abril de 2015, de Instituto Cervantes Sitio web:http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/tokio_federico_garcia_lorca.htm

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