Federico García Lorca fue un poeta y dramaturgo español,
nacido en Fuentevaqueros, el 5 de junio de 1898 y murió fusilado durante la guerra civil española, el 19 de agosto de
1936 en Viznar. Comenzó a estudiar filosofía y letras, así como derecho, en la
universidad de Granada. Formó parte de El Rinconcillo, centro de reunión de los
artistas granadinos donde conoce a Manuel de Falla. Entre 1916 y 1917 realiza
diversos viajes por España con sus compañeros de estudio, donde conoce a
Antonio Machado. A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes,
donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de
su generación y artistas como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó
con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó
a interesarse por el teatro. Entre sus obras más importantes se encuentran “La
casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre”, “Romancero Gitano” y “Yerma”. Entre
sus premios o reconocimientos no encontramos ningún premio ya que este fue
rechazado por el régimen español existente durante aquella época.
Federico García Lorca
perteneció a la generación del 27, la cual, fue un grupo de escritores
que, nacidos en fechas cercanas y movidos por un acontecimiento de su época, se
enfrentaban a los mismos problemas y reaccionaban de modo semejante ante
ellos. A este grupo de poetas se le ha
llamado la “Generación de la amistad”, debido a que tenían una clara conciencia de grupo nacida de la
amistad y de experiencias comunes. Entre sus participantes encontramos nombres
tales como Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Luis Cernuda,
Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Emilio
Prados y Manuel Altolaguirre.
Esta generación se caracterizó por su tradición y
vanguardia, como se puede apreciar en su admiración por el lenguaje poético de
Góngora, su intención estética, ya que siempre buscaban la belleza a través de
la imagen, buscaban alcanzar la poesía pura, por su temática, ya que
sentían interés por los grandes asuntos
del Hombre, como el amor, la muerte, el destino, por su estilo, se preocupaban
bastante de la expresión lingüística y de utilizar un lenguaje lleno de lirismo
y finalmente por su versificación ,ya que utilizaban estrofas tradicionales y
clásicas y el verso libre.
Si analizamos el trabajo de Lorca, este escribió tres
obras trágicas, completando la trilogía con "La Casa de Bernarda
Alba". Las dos primeras, donde encontramos "Bodas de Sangre" y
"Yerma" son catalogadas por el mismo como tragedias, sin embargo la
obra a estudiar en este comentario fue señalada sólo como un drama según la
visión de Lorca, el cual en ella no introdujo elementos sobrenaturales o fuera
de lo común que condicionaran el destino de la obra, como tampoco se
introdujeron coros ni danzas que simbolizan "elementos trágicos
consistentes"; en cambio, desde otro punto de análisis esta sí puede
observarse como una tragedia al establecer que las hijas de Bernarda estaban
destinadas a obedecer las órdenes de su madre dado que esta nunca cambiaría su
actitud.
Estructura: Diálogo entre los personajes Adela, La
Poncia, Martirio y Angustias.
Tema: Rebeldía por parte de Adela ante la imposibilidad
de su relación con Pepe el Romano.
Apartado1 (1-15), donde Martirio cuestiona el actuar de
Adela, personajes que desean al mismo
hombre.
Apartado2 (16-39), sigue un cuestionamiento, ahora por
parte de la Poncia y Adela, lo cual representa la autoridad vs la rebeldía.
Apartado3 (40-46), ingreso de Angustias y cese del
conflicto.
Apartado número 1
Este fragmento, que pertenece al acto número dos,
comienza con la intervención de Magdalena, la cual con inocencia pregunta a
Adela acerca de sus horas de sueño. Luego el diálogo prosigue con la
intervención de Martirio, la cual le dirige una pregunta retórica , sabiendo
desde ya la respuesta, al tener conocimiento de que esta tenía un romance a
escondidas con Pepe el romano, lo cual se destaca con la acotación”(con
intención)". Martirio, al insistir acerca del asunto, genera que Adela
reaccione desesperadamente, a través de una acotación imperativa, al ir
comprendiendo la finalidad de la pregunta de su hermana, respondiendo “¡yo hago
con mi cuerpo lo que me parece!” lo cual indica una actitud de rebeldía en
contraste con la opresión existente en la casa. Martirio responde cínicamente
“¡Sólo es interés por ti!” dado que no representaba interés por su hermana sino
celos hacia ella. Adela le responde “Interés o inquisición” haciendo referencia
a si realmente se preocupaba de ella o si en verdad la estaba juzgando. Este
juicio va de la mano con cómo la sociedad observa el actuar de Adela, dado que
Bernarda sostenía una clara oposición a un
eventual romance de su hija menor con Pepe el Romano al saber cómo
reaccionarían los vecinos ante la noticia; y esta visión debía ser compartida
por obligación por todos en la casa, por lo que Martirio, si bien desearía
estar en el lugar de su hermana menor, respeta las órdenes de su madre por lo
que por más que lo anhelara nunca cometería el actuar de su hermana, pero está más
que dispuesta a detener a Adela en su pequeña aventura. “¿No estabais
cosiendo?” representa un estereotipo de la hembra a principios del siglo XX,
tal como se menciona anteriormente en la obra: “Hilo y aguja para las hembras,
látigo y mula para el varón”. Adela finaliza su intervención señalando
“Quisiera ser invisible, para pasar por las habitaciones…” lo cual siendo una
metáfora indica su deseo de que cesen las constantes críticas ante su actuar.
Posteriormente a la intervención de la criada, Martirio observa fijamente a
Adela, lo cual indica los celos que ella sentía hacia su hermana. Ante esto,
Adela responde con metáforas tales como “ojos que son frescos”, con las cuales
intenta defenderse del constante juicio que se forma ante ella.
Apartado número 2
Comienza luego de la salida de Martirio, donde empieza el
diálogo conflictivo entre Adela y la Poncia. Esta última exclama una paradoja
al sentenciar que Martirio era la persona dentro de la familia que más la
amaba, cuando en realidad, y hasta el final de la obra, es la que más la odia
debido a su secreta relación con Pepe el Romano. La hija menor de Bernarda
responde con una negación, dando pruebas de la actual situación con Martirio,
con hipérboles tales como “no me deja respirar”, y finaliza con un ideal de
rebeldía ante los constantes cuestionamientos hacia su persona, al señalar “Mi
cuerpo será de quien yo quiera”. Al comprender la situación la Poncia, con
cautela y intención de aclarar el tema, le interroga si en verdad la imagen de
Pepe el Romano era la causa de todos este conflicto, y ante ello Adela en
primera instancia se ve sorprendida ante el descubrimiento de la Poncia, lo que
refleja el miedo que tenía ante el hecho que Bernarda diera cuenta de lo
acontecido, sin embargo ante la reiteración de la Poncia, responde con un
imperativo “Calla” lo que refleja una señal de autoridad, tal como la ejercía
su madre en todo el hogar. En las siguientes líneas la Poncia habla en voz
alta, lo que provoca la reacción de Adela ante el miedo (anteriormente mencionado)
presente al interior de ella, señalando una vez más un imperativo similar al
que replicaba su madre. Sin embargo, al ser la Poncia la persona que debía
mostrar ese signo de autoridad, le ordena (imperativo) que no piense en una
futura relación con ese hombre. Ante la pregunta de Adela, la cual cuestionaba
el conocimiento de la Poncia, esta le responde
“Las viejas vemos a través de las paredes”, lo cual nos indica una
hipérbole, ya que exagera , el hecho de que está pendiente de Adela ,además esta
respuesta se contrapone a lo dicho por
Adela anteriormente “quisiera ser invisible ,para pasar por las habitaciones…”
lo cual nos da entender que no importa la rebeldía y sus deseos de libertad ,
siempre van a estar pendiente de ella y la estarán criticando y juzgando
constantemente. Ante esta situación, Adela, nuevamente mediante un imperativo y
a su vez hipérbaton, señala un Hipérbole con el cual expresa su deseo de que la
Poncia fuese “ciega” y así su madre no se enterara de la situación con Pepe el
Romano. La Poncia responde con la misma figura, con la frase “manos llenas de
ojos”, mediante la cual recalca que en estas situaciones es cuando tiene más
“ojo” ante cualquier actitud que reprobara Bernarda y continúa intrigándose
hasta qué punto quería legar Adela, al saber que una vida junto a Pepe en el
corto plazo se veía frustrada por su madre. Ante la negación de Adela, la
Poncia compara la actitud de esta como si fuera una infantil y también, le
menciona que deje en paz a su hermana Angustias y que se aleje de Pepe el
romano, con lo cual esta comienza a llorar, debido a los fuertes sentimientos
que siente hacia él. Posteriormente La Poncia menciona un estereotipo de la
mujer “adulto –joven” (39 años) donde indica que estas mujeres era estrechas de
cintura, viejas y que no resistían al primer parto. Este estereotipo es
utilizado por la Poncia para describir a Angustias. Además menciona una
hipérbole ya que dice “todos los viudos de esta tierra” para referirse al
estereotipo de que todos los viudos se casan con la mujer más joven. Concluye
el párrafo con que Adela no debía ir “en contra de la ley de dios”, la cual al
fin y al cabo no es una orden divina sino la voluntad de Bernarda para así los
vecinos no hablaran mal de su casa. En los siguientes diálogos se reitera el
uso de imperativos, donde en la línea 27 además Adela hace uso a la sensación
de olor, dado que al sentenciar palabras como “oledora” y “pérfida” dice
relación con que siente la imagen de la Poncia persiguiéndola, hasta el punto
que la exagera (hipérbole). La Poncia responde con una metáfora en la frase
“¡Sombra tuya he de ser!” ya que indica que ella va a estar detrás, o más bien
pendiente, de las acciones que realice Adela.
Adela defiende su persona argumentando que en lugar de
hacer su día a día normal, esta se involucra en la vida de otras personas, en
este caso de Adela, esto debida la insistencia de Bernarda por saber lo que
ocurría afuera de los parámetros normales de su hogar (Pepe el Romano es un
agente externo a la casa, el hecho de involucrarse con Adela también era deber
de la Poncia para llevarle tal información a Bernarda), y es por esto que la
Poncia responde con el argumento de que “velaba” por mantener el status de la
Casa de Bernarda para que estas no “escupieran en su puerta”, lo que quiere
decir que tenían una mala impresión de sus vecinos. Mediante una ironía Adela
indica que se está favoreciendo a su hermana en lugar de ella, y ante esto la
Poncia declara que esto no es cierto y que su actuar es en defensa de
resguardar el honor de la casa, el cual en parte también era suyo, a esto
deriva cuando dice “¡No quiero mancharme de vieja!” haciendo alusión a no
estropear su posición ante la sociedad (los demás vecinos). Adela al responder
hace relación con la rebeldía que sostenía y sentencia que se sobreponía a
estos juicios. No de la Poncia, al indicar que era una simple criada y por
tanto haría caso omiso a sus instrucciones, sino que se sobrepondría al
inevitable (tarde o temprano tendría que enterarse) juicio de ser madre con tal
de apaciguar esa necesidad de estar con un hombre, “levantado por piernas y
boca” (deseos sexuales). Termina su intervención con la advertencia de que no
la detendrían en su actuar, mediante la relación con la dificultad de “agarrar
la liebre con las manos”. Mediante una reiteración la Poncia quiere dejar en
claro que no es correcto su actuar de romper con las tradiciones, en este caso
el velo a su padre, y la amenaza con que esta relación amorosa pueda derivar a
las manos de la opinión pública, sin embargo Adela, motivada con sus
sentimientos de rebeldía y pasión, señala mediante un hipérbole que no cederá
de su actuar, y por más que se evitara “sucedería lo que tendría que suceder”,
lo que hace contraste con el final de esta obra trágica, dado que el final de
este desde un principio daría luces de que no sería feliz para nadie en la
casa. Ante la intervención de la Poncia, Adela responde en primer lugar con una
metonimia, dado que cuando se refiere a los “ojos” se refiere a un todo del
hombre, y en segundo lugar desea que este hombre tenga esos mismos ojos sólo de
ella e incluso de una forma vampiresa al referirse a “beber su sangre
lentamente”. Finaliza el apartado número dos con una orden (Imperativo) por parte de Adela,
tal como tantas veces lo realiza su madre durante la obra, al señalar que esta
deberá oírla, haciendo un cambio en su actitud en otras épocas ante la Poncia,
motivada por los sentimientos señalados anteriormente.
Apartado número 3
En este último apartado comienza con el ingreso de Angustias,
la “amada” de Pepe el Romano, la cual no tarda en hacer uso del mismo
imperativo que se reitera a lo largo de la obra. La Poncia en el momento que
hace referencia al “calor” dice relación con hacer hincapié en las emociones
reprimidas por los personajes. Angustias en acto seguido le pregunta a la
Poncia si compró su bote de esencias, y esta le responde “el más caro”, lo cual
nos indica que la situación económica de Angustias era considerablemente mayor
a la de sus hermanas al ser hija del primer matrimonio de Bernarda, lo que pudo
generar recelo especialmente de parte de Adela, dado que sumada esta situación
su hermana mayor estaba destinada a casarse con Pepe el Romano, siendo en
definitiva “mejor en muchos aspectos” en relación a ella. Seguida a la salida
de Angustias Adela y la Poncia concluyen sus diálogos con imperativos, tomando
la situación como si indirectamente su discusión no habría terminado, por lo
que las dos seguían con sus posturas, antes del ingreso de Martirio, Amelia y
Magdalena.
Conclusión
En este fragmento de "La Casa de Bernarda Alba"
se observa una Adela que comienza a dar luces de su rebeldía ante los juicios
de sus cercanos, protagonizando a Martirio y la Poncia, las cuales cuestionan
el actuar de esta. Todo esto influenciado por lo que diría Bernarda si se
enterara del pequeño romance de su hija con Pepe el Romano, el cual
desprestigiaría el honor que ostentaba su casa en el caso que los vecinos (la
sociedad) se enteraran de lo acontecido. Podemos señalar que se genera una situación
de efectos causados por esta "opresión “ocasionada por la sociedad, la
cual critica el actuar de todas las personas, y Bernarda, al verse tan
preocupada por el pensar de los demás acerca de su hogar es el reflejo de la
sociedad, al reírse de las desgracias de los demás teniendo el pensamiento de
que en su casa todo era "perfecto". Sin embargo esta perfección era
"estética", los ojos de la sociedad no observaban el ambiente una vez
dentro de la casa, tal como Bernarda al no dar cuenta de su actuar frente a sus
hijas y criadas. Esta figura de autoridad es tan fuerte que tanto Martirio como
la Poncia deben seguir sus órdenes, las que a su vez replican criticando el actuar de Adela,
generando efecto mencionado anteriormente. No obstante ellas actúan frente a su
voluntad; Martirio desea profundamente a Pepe pero nunca tendría la posibilidad
de estar junto a él al seguir la voluntad de Bernarda, mientras que la Poncia
es un "perro" (tal como lo menciona en el primer acto) que debe
representar esa figura de autoridad cuando Bernarda no está y así evitar
cualquier situación que genere críticas hacia la casa. Toda esta situación se
ve contrastada con la actitud rebelde de Adela, que busca acabar con las
tradiciones y por lo tanto, lo que piensa que es correcto la sociedad, con lo
cual se prohíbe el actuar de la menor de las hermanas.
Bibliografía
- Juan Ignacio Luca de Tena. (1998). La Casa de Bernarda
Alba: un drama andaluz. En Herederos de García lorca(p.69-100). Madrid:
Ediciones Cátedra.
- Instituto Cervantes. (1991-2005). Federico García
Lorca. Bibliografía. 30 de Abril de 2015, de Instituto Cervantes Sitio
web:http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/tokio_federico_garcia_lorca.htm